La Iniciativa de Bilbao, espacio de coordinación por la justicia para Palestina
> Antecedentes en Anápolis
Tres presidentes se reunieron en la ciudad norteamericana de Anápolis, dicen que para hacer avanzar la paz entre palestinos e israelíes. La última Conferencia de paz hasta el momento, como tantas otras, supuso la escenificación de una mala obra de teatro, con malos actores, cuyo desenlace no merece otra cosa que el abucheo internacional y una respuesta por parte de la sociedad civil: La iniciativa de Bilbao se ofrece como un espacio para acompañar una iniciativa de respuesta a la actual situación en el 60 aniversario del comienzo de la limpieza étnica de Palestina.
El primer ministro israelí prometió a su gobierno de coalición (en el que algunos de sus criminales miembros amenazan sin tapujos con el holocausto palestino como Matan Vilnai, Vice Ministro de Defensa o la expulsión definitiva como Avigdor Lieberman, ex Ministro de Asuntos estratégicos) que no aceptaría otra cosa que una vaga declaración sin contenidos y un calendario que violar en el día a día. Para el presidente Bush la Conferencia de Anápolis era su ocasión de escenificar, con un falso ramo de olivo, un movimiento ante la derrota que sufre en su ocupación de Irak y un occidente harto de su militarismo. Mahmoud Abbas, el presidente palestino, fue a Anápolis sin pueblo y sin nación. Su presidencia se sostiene en la actualidad gracias al apoyo de Israel y Estados Unidos. Abbas se presentó en Anápolis, a sabiendas de que el resultado de la farsa no sería un avance hacia la paz justa.
> Situación actual en Gaza
Fuera de cualquier diálogo, sea real o falso, se ha quedado Gaza, aislada y encerrada. La Unión Europea impone -junto a Israel- un boicot efectivo a la ayuda humanitaria que podría permitir que la población de Gaza, cada vez más cerca del desastre o del estallido final, viviese con una cierta dignidad.
El crimen de los y las palestinas, el motivo por el cual no sólo Israel, sino el conjunto de la comunidad internacional les someten a un asedio criminal, ha sido votar en libertad a un partido que los líderes mundiales se niegan a aceptar como tal.
Gaza estallará antes de morir y se les empuja al estallido de manera lenta, cruel y concertada sin que ningún gobierno de buena fe alce la voz contra el genocidio. Se trata del espejo que refleja la vergüenza del comportamiento de la comunidad internacional ante los crímenes de Israel, que niegan la vida a sus habitantes, presos en el mayor campo de concentración al aire libre del planeta.
Mientras tanto, en Cisjordania se levantan nuevos checkpoints apenas unas horas después del desmantelamiento de los que se muestran ante el gran teatro internacional de la paz y se libera a presos y presas que en realidad ya han cumplido sus condenas, deteniendo inmediatamente al mismo número de personas que se libera (9750 presos en cárceles israelíes). Todo esto sucede al tiempo que continúa construyéndose un Muro de Apartheid que deja el Muro de Berlín a la altura de un juguete lego.
En paralelo al crimen final contra Gaza,, el gobierno israelí expresa sin tapujos la ideología que subyace a las medidas que toma, anunciando la continuidad de la judaización de Palestina añadiendo más de diez mil viviendas a lo que será una nueva colonia religiosa judía ilegal en Jerusalén.
“Deseamos a los árabes una feliz expulsión” dice una pancarta en la ciudad israelí de Jaffa donde viven 20.000 palestinos, dejando así muy claro que la aplicación sionista de la limpieza étnica de Palestina evoluciona y se perfecciona sin interrupción desde 1948. que no debe ser entendido como parte del pasado sino como la base de este presente. Un crimen final que se acerca lento, pero viene.
Las organizaciones de la sociedad civil Palestina nos han demostrado que lo tienen claro y nos invitan a sumarnos a su iniciativa. A utilizar nuestro instrumento más poderoso, la resistencia civil en Europa como denuncia política e instrumento de presión contra quien desarrolla su lenta pero firme limpieza étnica.
Nos han dicho que saben cómo luchar contra Israel y nos han indicado también el camino a seguir como organizaciones de solidaridad en nuestros países. Vamos a tratar de concentrar nuestras fuerzas y presionar en una dirección clara y expresada por ellos mismos: el boicot al estado de apartheid de Israel tal y como en su día se boicoteó al estado de Apartheid sudafricano.
Nosotros, desde La iniciativa de Bilbao, queremos contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a que se den pasos para la coordinación de este movimiento. La sociedad civil de Euskadi y del Estado español, por extensión, se pone al servicio de las legítimas demandas de la sociedad civil Palestina.
La iniciativa de Bilbao, impulsada por la Red MEWANDO, a la que pertenecemos, tratará de impulsar una coordinación cada vez más efectiva por parte de la sociedad civil -cada vez más global- hacia la consecución de un fin legítimo justo: la justicia para Palestina. Paz sí, pero justa y duradera. Necesitamos para que llegue a buen fin la colaboración de quienes continúen comprendiendo la palabra libertad. Os esperamos en Bilbao a todos y a todas.